"El dinero no compra la felicidad, pero con él puedes
comprar tacos y yo nunca he visto a una persona
comiendo tacos, triste o llorando"
En diversas ocasiones de la vida, se ha escuchado la frase,
El dinero compra la felicidad, algunos aseguran que es cierto, lo más escépticos
dirían que no, otros afirmarían que si no la compra al menos ayuda en
mucho.
Primeramente se ha de definir que
es la felicidad, al respecto el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE)
indica que la felicidad es “Estado de grata satisfacción espiritual y física”,
entonces se ha de entender que la felicidad no es más que el estado de ánimo de
la persona que se siente plenamente satisfecha gozar de lo que desea o por
disfrutar de algo.
Algunos personajes allegados a quien esto escribe, refiere
que la felicidad adquirida por el dinero solo es pasajera, momentánea o fugaz,
sin embargo, se ha defendido a capa y espada que la felicidad está hecha de momentos, de
circunstancias, de experiencias que dan ese estado de satisfacción.
Michael Norton, profesor de la Escuela de Negocios de
Harvard dijo en la conferencia Dealbook en Nueva York:
“parece extraño que las cosas que
desaparecen pueden hacerte más feliz que las cosas que permanecen” visto de otro modo, cuando se gasta en un
televisor o un celular, estos están orientados a actividades que se realizan en
silencio como ver programas solo o usar aplicaciones para jugar en solitario, pero
cuando están de vacaciones, las personas conviven con familiares y amigos, ven
nuevos lugares, aprenden cosas nuevas y crean recuerdos. Lo mismo ocurre con
las experiencias relativamente baratas como salir a cenar con los amigos. (Guillespie, 2015, parr. 6)
Muchas veces nos sentimos felices por hacer felices a los
demás, tener el poder adquisitivo para otorgar regalos o como dice el dicho,
hay más felicidad en dar que en recibir.
Al respecto, Dan Gilbert, profesor de Psicología de la Universidad
de Harvard indica que “los recuerdos de las personas, lugares y actividades,
son los que más califican las personas como felicidad, cuando han invertido
dinero en ellas” (Finanzas Personales, 2017).
Todo ello nos forja una idea clara de que si es posible que
el dinero compre la felicidad, los menos osados, optarían por cambiar el verbo
activo y simplemente decir que el dinero, ofrece, otorga, facilita o
simplemente da la felicidad, y es bastante válido.
Los detractores de esta teoría han afirmado que existen
caso en que las personas tienen todo el dinero del mundo, sin embargo tienen a algún
ser querido enfermo, y en cuyo caso el dinero no le puede curar, teniendo a
quien posee el dinero en un estado de infelicidad permanente; ante tal idea, me
remito a la síntesis de este artículo, El dinero compra la felicidad; por lo
que se descarta que el dinero pueda comprar la salud, el amor y la amistad, son
asuntos distintos.
Si bien ya se ha puntualizado que el dinero si otorga la
felicidad, también se puede dar que la felicidad otorgue el dinero. De acuerdo
a otras investigaciones, Jiménez (2005) señala que, “es posible que tanto el
dinero dé la felicidad como que la felicidad dé dinero” (parr. 7). Y es que
cuando realizamos nuestro trabajo con dedicación, esmero, cuidado, vocación,
gusto, lo hacemos felices y este nos retribuye un beneficio económico, pero
este tema deberá de ser tratado por separado.
Lo contrario a la felicidad seria la angustia, disgusto,
pena, pesar, desdicha, apuro, etc., etc. Por supuesto a nadie le causa
felicidad, tener deudas, pasar por la angustia de que se acabó el gas y aun no
llega el día de pago, que se acumulen las cuentas por pagar, observar que el
banco nos aplica comisiones, intereses e impuestos a lo poco que tenemos, que
llegue el cumpleaños de nuestros hijos y no podamos festejarlo, el día del papá
o la mamá y que no tenemos lo suficiente
incluso para el más mínimo detalle. Que andemos de antojo por comer algo y
tengamos que quedarnos con las ganas, dejar de ir a una fiesta solo por no
poder estrenar un vestido nuevo, dejar pasar oportunidades de ofertas y
promociones en el súper o centro comercial.
Con dinero esto sería distinto… ¿o no?
Referencias
Guillespie, P. (23 de Noviembre de 2015). Expansión.
Obtenido de
http://expansion.mx/mi-dinero/2015/11/23/el-dinero-realmente-puede-comprar-la-felicidad-harvard
Jiménez, M. (05 de
Septiembre de 2005). El Pais Economia. Obtenido de
http://economia.elpais.com/economia/2015/09/05/actualidad/1441461835_564364.html
Personales, F. (12 de
abril de 2017). Como el dinero si puede comprar la felicidad. Obtenido
de http://www.finanzaspersonales.com.co/hogar-y-familia/articulo/como-el-dinero-si-puede-comprar-la-felicidad/56526