jueves, 7 de junio de 2018

Un fracaso inesperado

Generalmente cuando comenzamos una relación de noviazgo, no pensamos en el fracaso, por el contrario, debido a la ilusión del momento que nos provoca comenzamos a hacer planes a futuro. Creamos tantas cosas en nuestros pensamientos que, acarreados por la emoción, lucen como si todo pareciera real y que se cumplirá llegado el momento. Sin embargo, después de diferentes situaciones como peleas constantes, irrespetos, intolerancia, impaciencia y muchas otras cosas que se dan en los noviazgos, comienzan los problemas y diferencias irreconciliables. 

Las relaciones que constantemente se pelean y pasan más tiempo enojados que contentos, son futuros candidatos a una ruptura, debido a cualquiera de las situaciones antes mencionadas esa relación de noviazgo llegó a su fin, llevándose consigo todos los planes que se tenían, todo se viene abajo supuestamente, tu vida por un momento se encuentra aturdida y aun no cree que esto haya terminado.

Debemos analizar que esto no fue de la noche a la mañana, hubieron hechos y circunstancias que fueron propiciando este fracaso, quizás te hagas el que no entiendas del por qué, pero dentro de ti sabes muy bien los errores que se cometieron entre los dos y que poco a poco te costaron esa relación. 

Posteriormente viene lo más duro y es que, aunque uno de los dos haya tomado la decisión de terminar esto, siempre los afectados serán los dos. 

Vienen los días difíciles que nadie quiere pasar, esos días largos en donde el rostro de la otra persona se te aparece hasta en la sopa, en donde la melancolía hace su aparición, en donde tu rostro ha cambiado y parecieras uno más de la familia Monster, estás triste todo el día, viendo tu teléfono celular esperando que te llame, que te envíe un mensaje o que por lo menos se acuerde que existes, pero al ver que eso no pasa te sientes totalmente destruido, se te van las ganas de todo, quieres disimularlo frente a las personas que saben que eres fuerte, pero cuando estas a solas quizá lloras de tristeza y te preguntas por qué te ocurre esto a ti.

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